EL CLAN

lunes, abril 06, 2009

NO VOY EN TREN VOY EN AVION


Hablemos las cosas claras, a calzón quitado como dicen, que la modestia sobra. Los que viajamos frecuentemente en avión somo individuos cheveres, sofisticados y exitosos, más aún si los motivos para viajar son profesionales, mejor dicho por negocios. Hay que reconocer lo "cool" que se nos ve en el aeropuerto, mientras nos entretenemos con la laptop o el blackberry, a la espera de abordar. Lástima que nuestro aeropuerto quiteño no esté dotado de salas VIP, Lounge, Business o similar, para que ejecutivos de nuestra estirpe podamos estar mejor atendidos momentos previos al vuelo. Igual no hay problema, hemos sabido sectorizar la sala de espera por jerarquías. Los más "nice", osea nosotros, tenemos pre-asignados los puestos aledaños a los toma corrientes de energía, porque por demás está explicar que solo nosotros podemos acceder aparatos electrónicos o informáticos que necesitan recarga de energía inmediata. Claro pues. ¿Quien puede concebir que podríamos estar un solo instante "off-line" del mesengger?, o sin poder revisar las actualizaciones que nuestros amigos ejecutivos, en otros aeropuertos de la patria o fuera de sus fronteras, efectúan en su facebook, eso si hi-5 ni cagando. El status del Facebook de Juanqui Perez dice a las 8 y 25 AM: next stop Bs. As.; dos minutos despues, 8 y 27 AM, María R. nos deja saber que instaló la aplicación de Facebook para su Iphone, a través del cual nos convirtió en testigos de las desagradables fotos que se tomó bajo el letrero del aeropuerto de Miami.


Es fácil reconocernos: computadora último modelo en una mano. Con la otra estamos colgados del celular que no deja de sonar. Nuestra vestimenta es prolija, traje y corbata importada y zapatos relucientes, al igual que nuestro equipaje, hasta las maletas son importadas. Jamás se nos ocurriría llevar las maletas que ofrecían en alguna promoción de gaseosas o las que nos regalaron en algún seminario que asistimos, aunque efectivamente las tengamos guardadas en casa, peor aún llevar cosas en fundas de supermaxi. Que horror.



Los que viajan poco, y tienen poca o nula experiencia en estas lides, voluntariamente se sientan lo más cerca posible del counter de la aerolinea o de la puerta de abordaje, talvés con una fobia adquirida en las terminales terrestres de buses, que enseña que lo importante no es tener pasaje sino quien se sube primero. Los demás pueden ubicarse como a bien tuvieren, claro respetando los límites de los grupos antes descritos.


Esto de viajar, para algunos, nos es innato, ni se diga ya en el avión mismo, no le tenemos miedo alguno al despegue, no jodemos cuando hay turbulencia, es más nos fastidia ver caras de preocupación cuando la azafata se estrella contra el techo de la aeronave, por cierto no coqueteamos a la azafata, ni que hablar de aplaudir al aterrizar. Lo que si nos jode y cabrea, acostumbrados a vuelos internacionales, es que no exista "business class" a la cual acceder con todas sus comodidades. Cuando se ha visto que en un avión no se pueda pedir un whisky o un vino para acompañar la comida que, si bien no es la mejor del mundo, al menos cumple con su función alimenticia. Porque eso de aguantar en cada viaje sanduche con jugo no es digno de ningún ser humano.



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